viernes, 14 de septiembre de 2018


PALABRAS

Hay palabras que suenan a dulce melodía, otras, pueden resonar cómo latigazos de sorpresas durante toda nuestra vida, o dejarte con la mente despejada al comenzar el día, sin olvidarnos de las que pueden perdurar para siempre en la cabeza que se siente herida; hay también, las que te ayudan como si fueran medicina, que te consuelan cuando andas casi perdida, o te demuestran de que están hechas las bellas personas con su sonrisa, cuando te ofrecen con su apoyo lo que apenas tienen sin malicia; luego existen, las que son tan falsas cómo las dos caras de una misma moneda, que se utilizan como un insulto sin saber con qué propósito venían, mientras el dueño de la boca que las dicta, te enseña con sus dientes, como se esconde entre ellas la desdichada envidia; prefiero utilizar aquellas que puedan iluminar tu cara con alegría, mientras se susurran al oído con una inocente risa, o para desencadenar a los corazones de sus eslabones con valentía, dejando para siempre todo nuestro cariño en el cuerpo de la amistad como firma...




miércoles, 12 de septiembre de 2018


DETALLES

No suelen ir envueltos en papel de regalo; ni tampoco llevan cintas de colores para dar en mano; no se ven en joyerías de altos vuelos, ni tienen un número a la venta marcado; no son objetos de coleccionista; no tienen tamaño, forma ni precio; se pueden convertir en pequeños chispazos que encienden los corazones sin miedo; o simplemente, se transforman en caricias tan suaves, que te sobresaltan con una risa en silencio; quién lo entrega, es rico en fortunas de humildad, y quién los recibe, es para ellos como un juguete nuevo por estrenar; no caben en las manos, ni se pueden atrapar; no tienen un duplicado que les iguale, ni tampoco un valor que los supere; porqué, los pequeños detalles, son tan diminutos que cuando se reciben, hacen saltar las alarmas del corazón más entristecido, alejando a la soledad y a los malos pensamientos más allá del espacio infinito; en ese preciso momento, solo existe una sensación parecida que pueda ponerse a su altura mientras se ha recibido; es el delicado, tierno y suave beso, de un niño a punto de quedarse dormido…



martes, 11 de septiembre de 2018


EL SOLITARIO NAVEGANTE

Muchas veces lo veo sentado en el mismo sitio, quizás demasiadas, como un lobo solitario, y aunque tarde meses en volver, siempre lo encontraré en el mismo lugar aislado e inmutable; no recuerdo haberlo visto llegar ni marcharse, como las sombras cuando el sol desaparece; suele estar solo, en silencio casi siempre, con la serenidad justa y suficiente, sonriendo cuando levanta los ojos del papel cuando escribe, entregando un poco de felicidad desde la mirada que trasmite; más que sentado, parece que domina los contornos de la mesa grande, haciéndola suya como una isla de zafiros y corales; la mayoría de las veces, está tan concentrado en su escritura que deja de lado la bebida abandonándola a su suerte; hay un rumor alrededor de pequeñas proporciones, dónde el ruido de los vasos, las tazas y las conversaciones, se apoderan del local en las fronteras de un desayuno susurrante; él, ni se inmuta, ni se pierde, sigue escribiendo perdido en mares lejanos o quién sabe; al terminar su trayecto por el blanco papel, levanta la vista mirando a su alrededor como un vigilante; escribe por el placer de escribir sin esconderse, perdido en un mar de palabras llenas de borrones, examinado el mundo con ojos pequeños y distantes; cuando vuelva dentro de algún mes, o la semana que viene, seguro que volveré a verle en el mismo lugar sin inmutarse; me levanto distraído de la mesa para irme, cuando al mirar a mi derecha de reojo, descubro sorprendido al verme, que soy yo el solitario navegante reflejado en el espejo quién escribe...




domingo, 9 de septiembre de 2018


TIENES QUE LUCHAR

Llegaste del médico; te sentaste en la silla y te tomaste un vaso de agua fría; te mirabas las manos mientras bebías, y poco a poco las primeras lágrimas llegaron sin avisar; te tapaste la cara con las manos; necesitabas en ese momento un abrazo sincero, honesto, que viniera cargadito de palabras de cariño y consuelo, elevándote la moral y preparándote para la agotadora lucha que debías de afrontar; no puedes hundirte, porque arrastrarías contigo a los demonios de la enfermedad dispuestos a desplomar tu universo; empezaste a calmarte y de manera frágil te recostaste sobre tu almohada, mientras ligeramente el sueño te venció entre desiguales pensamientos; a veces es necesario tener valor para sufrir y luchar, porque nadie puede pensar por nosotros, ni luchar por nosotros; podemos encontrar aliados, pero nuestras guerras internas solo las podemos afrontar con dignidad y valor; ¡Maldita enfermedad!, ¡Malditas todas ellas!; que desangran las venas y corroen las arterias, cuando los síntomas aparecen de manera diabólica y por sorpresa...

Entre ellos y muchas más, tos acompañada de sangre, dificultad al tragar y resultados anómalos en las revisiones de próstata como tumores de mama; todos, acompañados de escalofríos, fatiga y pérdida de peso; un cuadro como este sería imposible de pintarlo, porque los pinceles derramarían su maravilloso colorido, entre conteos sanguíneos, biopsias de médula ósea y resonancias magnéticas para vigilar el cuerpo; aquí no hay poesía romántica que valga; aquí tienes que luchar para no perder la batalla, con decisión, buscando toda esperanza para derrotar al rival que se esconde temeroso entre medicamentos y quimioterapias; y te voy a ser sincero, algunos familiares y amigos se quedaron por el camino, pero otros, consiguieron con fuerza derrotarlo sin miramientos; más, aunque parezca fácil decirlo y complicado llevarlo a buen puerto, solo se me ocurre intentar levantarte el ánimo con las palabras que te escribo; porqué, el cáncer no es eterno; se le puede vencer con decisión, valentía y ganas de seguir viviendo; por la luz del mañana, el abrazo del ser querido, la sonrisa perpetua de los hijos, y por tu vida convirtiéndote en un despiadado guerrero contra tu enemigo...




sábado, 8 de septiembre de 2018


ÉSTA BELLEZA HECHA POESÍA

Tiene dos ojos tan hermosos, que los océanos pueden reflejarse en ellos como el brillo de dos gemas bien pulidas, con dos espesas cejas que hacen enmudecer a los ríos de preciosa orilla, mientras se ilumina su mirada con pasión enfurecida, para descomponer a cada mar, con los besos de sus labios sin medida; porqué, si descubres con trémulas caricias, cada curva que se dibuja en su cintura, encontrarás en cada una de ellas con admiración infinita, cien montañas nevadas de ésta belleza hecha poesía; por no hablar, de las esbeltas manos, que recorren cada una de sus ramas, convirtiendo a sus raíces de nervios y tendones con voz pausada, en diferentes tonalidades de hojas bien fibradas, para que hagan palpitar a este precioso bosque desde que se despierta la mañana; de esta manera, al clarear el día, con sus horas de sueño bien dormidas, se levanta este maravilloso cuerpo al Sol con un saludo de bienvenida, recargándose con la fuerza de su poderosa fuente de energía, para que la mismísima Naturaleza se defienda, de las barbaridades del hombre que la contamina...



miércoles, 5 de septiembre de 2018


UNA CARTA, AL TORERO VALIENTE

 
Por la presente:

Me pongo en contacto con usted, esperando por escribirle estás palabras que me perdone, ya que a mi compañero hacerlo le es imposible, por haber tenido un funesto desenlace, y en estos mismos momentos, le cuesta Dios y ayuda respirar por haber caído al suelo muerto de repente; no sé si se habrá fijado alguna vez, qué cuando salimos lanzados del toril al ruedo, no vamos con maldad para dañarle, pero caballero, intente en nuestro lugar ponerse (cosa que dudo, porqué nunca lo habrá hecho ni lo pretende), qué, aturdido por el ruido de la gente que nos mira pasivamente, los toques quejumbrosos de la orquesta que toca a muerte y el Sol que las pupilas llenas de lágrimas nos derrite, pues, uno desorientado y sin apenas aliento se siente; no sabría decirle que sensación me da al verle, ahí de pie de frente, sacando pecho con su traje de luces, que más que traje, parece con tanta lentejuela que le cubre, una procesión de campanillas fúnebre; usted, que se hace llamar torero, parece un tipo valiente, no lo he dudado por un instante, sobre todo, con esa espada que lleva en la mano y chorrea sangre, después de intentar varias estocadas en el cuerpo de mi amigo sin suerte...

Perdónele si le ha manchado su vestimenta tan elegante, con su espumosa saliva llena de amargura y tristeza a partes iguales, y si su capote ha salido perjudicado también de esa ofensa semejante, le pido un poco de paciencia para que cuando su faena acabe, tenga todo el tiempo posible para lavarse; ya veo cómo van sus admiradores a felicitarle por ser tan machote, sobre todo, cuando delante de un toro que medio muerto en la tierra yace, es capaz de darle el toque de gracia con la puntilla, para impedir que la agonía se alargue, sin tener en cuenta las banderillas que con tanta rapidez en el lomo intentó clavarle; que considerado por su parte, al fin y al cabo esto se considera arte, y cómo tal, también tiene guasa que la llamen la Fiesta Nacional al comenzar la tarde; en fin, me voy a despedir para no molestarle, no sin antes recordarle, que quizás la próxima vez sea usted quién no lo cuente, por alguna cornada defensiva que le raje de parte a parte, para que entienda de una puñetera vez, cómo se siente uno por dentro cuando personas de su condición y calaña que se consideran hombres, son más bien despreciables cobardes, convirtiéndose delante del público enfervorecido en auténticos animales...

Atentamente:
El toro enamorado de la Luna...

 

martes, 4 de septiembre de 2018


A CADA PASO QUE DAMOS

A cada paso que damos, cientos de cuadros multicolores se despliegan a nuestro alrededor cuando caminamos, descubriendo algunas veces unos ojos furtivos que se esconden alterados, o quizás, una sonrisa que ilumina todo a su alrededor cómo si fuera un lucero en la palma de su mano; también existe un aroma a lluvia romántica cuando hablamos, al comentar algunas palabras con pequeños piropos encadenados, que tienen un significado tan cariñoso, que algunas miradas se transforman en un rojo apasionado; incluso, cuando suena la música y algunas personas empiezan con su ritmo a bailarlo, se mueven de tal manera en cada giro descontrolado, que sus propias gotas de sudor se convierten en perlas cristalinas de un huracán alborotado, consiguiendo con su impulso, que salgan destellos luminosos de sus cuerpos fatigados; de igual manera, descubrimos la belleza que hace vibrar a nuestros sentimientos cuando sonreímos, notando en ese preciso momento un escalofrío repentino, que nos hace tartamudear con palabras sin sentido, al quedarnos mudos cuando se transforma en vida, el llanto inocente de un recién nacido...